René Poblete Urquieta
RENÉ POBLETE URQUIETA
Nací en la estación de trenes de Ocoa (aguas subterráneas), comuna de Hijuelas, Valparaiso, Chile, 1941.
Estudié en las Escuelas de Artes Aplicadas y de Bellas Artes de la Universidad de Chile y con beca del gobierno francés, en la Facultad de Vincennes, París, en seminarios dirigidos por el teórico Frank Popper con participación de artistas latinoamericanos, europeos y orientales.
Durante años ejercí la cátedra de Pintura en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile.
Posteriormente viví en Maracaibo, integrándome a la plástica venezolana y a la docencia en el Instituto Zuliano de la Cultura.
Al regreso a Chile, fundé los Talleres 619, donde junto a otros artistas trabajé en la formación de nuevas generaciones.
Continué mi vida académica en el Departamento de Artes visuales de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación,UMCE hasta 2010.
He sido director y vicepresidente de la A.P.E.C.H. (Asociación de Pintores y Escultores de Chile) y delegado de la A.I.A.P. (Asociación Internacional de Artistas Plásticos) con sede en la UNESCO, París, participando en el X111 Congreso de la A.I.A.P. en Seúl, Corea, en 1992.
En 1996 representé a Chile en la Bienal de Cuenca, Ecuador . He realizado numerosas exposiciones individuales y participado en colectivas en Chile y en el extranjero.
En 2008, el Museo Nacional de Bellas Artes, expuso una retrospectiva de mi trabajo con el título “¡Isolda, si tú supieras!”. Mi obra se encuentra en colecciones públicas ( Museo Nacional de Bellas Artes, Museo de Arte Contemporáneo, de la Universidad de Chile, Pinacoteca de Concepción, Museo de Artes Visuales de la Universidad de Talca) y privadas.
Desde 2010 estoy solamente dedicado a la creación en mi casa taller en Peñalolén.
Amo la naturaleza, lo humano, los animales y el misterio de la vida. Desde ese misterio, aparece el arte, todo el arte: la música, la poesía, la prosa, y en ella mi trabajo específico: la imagen visual. 
En la actualidad, al oficio clásico de dibujar y pintar he agregado la experiencia digital y ha sido  muy extraño y atractivo. 
Creo vivir la emoción de quienes desde el renacimiento diseñaron máquinas para dibujar, construyeron cámaras oscuras para generar imágenes, con ingenios tecnológicos que al sumarse permitieron el desarrollo de la fotografía. De ahí el paso al cine, el vídeo y las dimensiones virtuales se produce de forma natural en un caminar sin fin. Ha sido como soñar volar y conseguirlo.